LETRAS: LOS ALUMNOS DEBEN REALIZAR UN DISCURSO FÚNEBRE DIRIGIDO A MARIANELA Y REALIZADO POR PABLO.
TAMBIÉN AL DOCTOR TEODORO GOLFÍN, POR LOGROS OBTENIDOS COMO PERSONA Y EN EL ÁMBITO PROFESIONAL.
REALIZARLO EN WORD Y QUE OCUPE UNA HOJA TAMAÑO OFICIO CON FUENTE 12.
SUBIRLO CON SUS NOMBRES Y APELLIDOS EN COMENTARIOS.
miércoles, 15 de octubre de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
LITERATURA CONTEMPORÁNEA. GUÍA 1
LA
LITERATURA CONTEMPORÁNEA I
Pasado el Romanticismo, Realismo y Naturalismo de los siglos
precedentes, el arte del siglo XX comienza a mostrar las contradicciones de las
que hablábamos en la guía anterior, con el nacimiento de las vanguardias
artísticas. Pero, además, el desarrollo de la técnica favoreció a la industria
en la reproducción del arte. Se comenzaron a reproducir las pinturas de forma
insolente y con precios al acceso de todos, sin importar si el que compraba
valoraba o no el arte que adquiría. En el siglo XX el arte pierde el “AURA”
(concepto aplicado al arte por Walter Benjamin, filósofo alemán), es decir,
pierde su noción áurica, por la reproductividad técnica. El arte se vuelve
masivo y público perdiendo su valor de única e irrepetible.
El arte formaba parte de los grupos ilustrados de la
sociedad. Hasta ese momento había dos tipos de entendidos en el arte; los que
entienden de él, es decir, los críticos y los artistas que creen ser los únicos
que entendían su propio arte. Pero en el siglo XX aparece otro “entendido” en la materia, el
que recibe la obra y recepciona el arte, es decir, el público; el hombre masa,
lo llamará José Ortega y Gasset.
El arte del siglo XX busca solucionar una tensión: el abismo
que existe entre la obra de arte y la vida de los individuos concretos. Es por
ello que la obra de arte contemporánea intenta acercarse lo más posible a la
vida de estos de manera radical, rompiendo, revolucionariamente, con el arte de
siglos anteriores.
En el siglo XX irrumpen en el escenario artístico las
vanguardias estéticas. Veamos sus principales características.
ELEMENTOS
PRINCIPALES DE LAS VANGUARDIAS ARTISTICAS
· Existe un agotamiento de
las formas estéticas que llega a instalar un modo de expresión repetitivo.
· Este agotamiento de las
formas estéticas es correlativo a las formas de vida de una cultura; hay un
agotamiento de las formas de vivir, la forma burguesa.
· Noción de cambio.
· Movimiento de avanzada,
porvenir.
· Ruptura de las tradiciones
establecidas.
· Son grandes expresiones
humanas que se representan a través de expresiones artísticas (proyectos
totalizadores)
· Se agrupan en los ismos
(cambio) y son movimientos que buscan instaurar una nueva tradición rompiendo
con el pasado.
· Los vanguardistas instauran
la “tradición de la ruptura” según Octavio Paz.
· La Época Contemporánea
es un tiempo en que se manifiestan
sucesivas rupturas, donde cada movimiento pareciera que no tuviera que ver con
el otro.
· Estos movimientos se
instalan en la cultura y en la sociedad, dejando huellas.
· Los ismos intentan
modificar el arte y la historia.
· Ortega y Gasset (filósofo
español) dice que estás vanguardias son “La deshumanización del arte”
· Plantean una forma de vida
y para ello estructuran un Programa Político en su arte.
· Comienzan con un
manifiesto; modelo influenciado por Karl Marx (Manifiesto Comunista)
Aunque suene increíble, el precursor de las Vanguardias
artísticas es el Romanticismo. El principio: ARTE POR EL ARTE es parte
primordial de las nuevas tendencias estéticas. En este sentido, el arte de las
vanguardias se justifica a sí mismo, no importando si el receptor la entendía o
no. Tanto es así, que en un momento del arte Romántico se llegó al encierro o
autosuficiencia de la palabra. Mundo interior tormentoso o atormentado. La
palabra vale por sí sola y no necesita de un crítico que la explique, pues no
se explica la obra de arte (lo único que vale es el mundo interior del poeta).
1.
EL FUTURISMO
Para estudiar los movimientos artísticos debemos
preguntarnos por la estética que presentan. Qué es lo bello para el futurismo.
El futurismo recoge aquello que se estaba instalando a través de las máquinas,
la tecnología, lo científico, el movimiento, la rapidez, es decir, todo lo
científico que cambie la historia. ¿Qué es lo bello para el futurismo? Debemos
responde: las máquinas, la rapidez, lo violento. En palabras de su fundador, el
italiano Marinetti “la patada y el combo”.
Cabe señalar, que cada vanguardia artística comienza con un
manifiesto que se publicaba en algún periódico. En el caso del Futurismo, su
manifiesto fue publicado en el diario
“Le Figaro” en Italia, el 20 de febrero
de 1909.
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2. El DADAISMO
El dadaísmo aparece en escena ya
iniciada la primera guerra mundial. El dadá es la máxima expresión del sin
sentido e irracionalidad. El mismo concepto “dada” no significa nada. Es la
primera palabra que sale de la boca de un recién nacido. Es una palabra
ingenua, pero primordial, necesaria absolutamente en el vocabulario humano. Para
los dadaístas, dadá era la
PRIMERA palabra del hombre, y como esta no tiene sentido, no
tiene significado, el arte dadá debe pretende exaltar este sin sentido e
irracionalidad, presentes en el ser humano desde la cuna. “El arte es un producto farmacéutico para imbéciles” decía Francis
Picabia. Para ellos, no hay nada más original (originario) en el hombre que el
sin sentido. En un análisis filosófico de este movimiento, podríamos decir que,
se pretende la abolición significado. Se entiende el concepto “significado” o
“sentido” como algo accesorio. Así, las
teorías, la historia, etc. todo lo estudiable se vuelve innecesario, pues lo
fundamental ya lo tenemos: nuestra irracionalidad. Todo lo demás lo vamos
aprendiendo con el tiempo, sin embargo, no pertenece a lo originario del
hombre.
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Se debe tener presente que
los rasgos de la literatura de Vanguardia son importante a la hora de
relacionarlos con la Tradición Clásica
Occidental. Sabemos de antemano que los vanguardistas son rupturitas, no solo
con principios estéticos clásicos, sino también con los aspectos formales de
escritura. Lo menos importante para ellos es ceñirse a los principios de
escritura formal, pues estos principios son expresión de un falso sentimiento,
una falsa originalidad. La expresión máxima debe hacerse desde el balbuceo
irracional que es el único original.
Los
dadaístas hicieron una lista de Presidentes del movimiento. Veamos algunos
nombres. Louis Aragon, Céline Arnauld, Jean Arp, André Breton, Marcel Duchamp,
Paul Eluard, Max Ernst, Vicente Huidobro, Francesco Meriano, Francis Picabia,
Philippie Soupault, Tristan Tzara, entre otros. Curiosos resulta el nombre de
Huidobro, pues él no patentó su título de dadaísta, sin embargo, y como veremos
a lo largo de esta guía de estudio, el afán por figurar dentro de los círculos
de artistas europeos era una de sus preocupaciones más relevante.
Ahora
leamos un extracto de la mirada retrospectiva del movimiento en palabras de
uno de los grandes de sus filas.
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Si
revisamos las listas de los integrantes de las vanguardias artísticas, nos
encontraremos la sorpresa que dentro de ellas se manejan los mismos escritores
y pintores fundamentalmente. Sus listas no varían en forma relevante. Cuando
finaliza un movimiento, los artistas lo dejan y pasan a otro. Ejemplo de ello
fue la rebelión de André Breton.
André
Bretón era un médico de profesión que se interesó por los cerebros de los
muertos en la guerra. Se relata que Breton iba a los campos de batalla a
revisar los cerebros de los militares muertos para fines de estudio académico.
Sin embargo, André busca algo más que problemas físico-patológicos. Bretón,
luego de estudiar a fondo teorías como la del inconsciente de Freud, tiene una
poderosa conversión a un tipo de arte que transformará la vida del siglo XX,
hablamos del Surrealismo, que sería la vanguardia que durará más tiempo en la
historia del arte contemporáneo.
Breton,
como leímos anteriormente, pertenecía a las filas del dadaísmo, sin embargo,
solo después de su conversión política al partido comunista, fue cuando cambió
su perspectiva del arte. El mundo necesitaba una postura clara frente a los
problemas sociales y dadá no podía darles respuesta, pues, como ya hemos visto,
dadá era la exaltación del absurdo. Breton decide entonces, publicar un texto
dirigido a todos los artistas del movimiento, llamado “Dejadlo todo” (1922)
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3. SURREALISMO
Tzara
llevó a Francia el movimiento dadaísta al que se acogieron Louis Aragon,
Philippe Soupault, André Breton a la cabeza. En la revista Litterature que Breton había fundado en 1919 se dio cabida al
dadaísmo hasta que por algunos desacuerdos en 1922, y en vísperas del “Congreso
para la determinación de las directrices de la defensa del espíritu moderno”,
la relación entre los dos hizo crisis para quedar finalmente divididos en dos
bandos: Eluard, Ribemont y Tzara, por una parte y Breton por otra, quien inició
la publicación de su primer manifiesto del surrealismo. Esta ruptura no fue por
mucho tiempo. Tzara estaba dispuesto a poner el arte al servicio de una
revolución y después de disuelto el dadaísmo no tuvo inconveniente en sumarse a
las filas del surrealismo bretoniano. Por un lado, Breton preparaba su segundo
manifiesto del surrealismo. Pero la historia surrealista no puede ser continuada sin antes definirla.
Características
Partió como postura de reflexión del
hombre frente a la vida, ante la cual había perdido la fe; pero perder la fe
ante la vida no significaba dejar de existir con ellas a cuestas, y al ser ésta
una evidente realidad “una imperiosa necesidad práctica”, al hombre no le
quedaba más que someterse a ella, no habiendo otra escapatoria de libertad, más
que la libertad del espíritu. Y de acuerdo a esta premisa, el espíritu del
hombre podía ser liberado a través de su subconsciente.
No debe olvidarse que Breton
coexistía con Freud (con el que apareció en una entrevista al lado de un
artículo de Tzara en la segunda etapa de su revista Litterature), y el descubrimiento del psicoanálisis freudiano tuvo
gran influencia no solo en el área científica, sino en toda la revelación que
tenía de sí mismo. Entonces, es comprensible la afirmación que el mismo Breton
hizo en su manifiesto en el punto número 2:
“El Surrealismo es un medio de liberación total del espíritu, y no es una forma
poética, es un grito del espíritu que se vuelve a sí mismo decidido a
pulverizar desesperadamente sus trabas”
4. EXISTENCIALISMO
Con las
propias palabras de Jean Paul Sartre: “El existencialismo ateo que yo
represento (...) declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el
que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser
definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice
Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a
la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en
el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el
existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Solo
será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza
humana, porque no hay Dios para concebirla.
El
hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se
quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de
este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se
hace. Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se
llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué
queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la
piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es
decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es
consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto
que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una
coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo
inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo
que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una
decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el
hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir
un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más
original, más espontánea que lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente
la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es”.
- REALISMO MÁGICO
El realismo mágico
es la respuesta latinoamericana a la literatura fantástica de mediados del
siglo XX. Entre sus principales exponentes están Gabriel García Márquez de
Colombia y Alejo Carpentier de Cuba. El realismo mágico se puede definir como
la preocupación estilística y el interés en mostrar lo común y cotidiano como
algo irreal o extraño. En este movimiento, el tiempo existe en una especie de
fluidez intemporal, y lo irreal acaece como parte de la realidad. El escritor
se enfrenta a la realidad y trata de desentrañarla, de descubrir lo que hay de
misterioso en las cosas cotidianas, la vida y las acciones humanas.
Nacido
a partir de la segunda mitad del siglo XX, el realismo mágico es ecléctico en
su esencia, fundiendo la realidad narrativa con elementos fantásticos y
maravillosos, exagerando la discordancia. La realidad 'veraz', tal cual la
podemos conocer de nuestra vida cotidiana, se ve quebrada abruptamente por
elementos fantásticos que se mezclan en un contexto donde son parte de esa
realidad, colocando a los personajes en un contexto que conjuga realidad y
fantasía y les devuelve un mundo cotidiano, que es aceptado como normal.
El
realismo mágico refleja a través de su fantasía toda una serie de
supersticiones, creencias populares y religiosas que son propias del sentir
latinoamericano. Pese a encontrarse en algunos novelistas europeos, este género
es propio de la literatura de América Latina, prosperando durante la década del
sesenta y parte del setenta y provocando lo que se denominó el boom de la novela latinoamericana;
conviviendo con una etapa histórica donde las dictaduras confrontaban con una
cultura que buscaba apartarse del autoritarismo y exiliarse de la persecución.
Durante esos años, Carlos Fuentes, Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García
Márquez y otros, lograron el reconocimiento de la crítica y el público
cultivando un género que describe la vida y la historia de todo un pueblo.
El
término Realismo Mágico no es originario de la literatura, y fue acuñado hacia
1925 por el crítico alemán Franz Roh, quien lo utilizó para describir a un
grupo de pintores post-expresionistas. Posteriormente, en el ámbito de las
artes plásticas, fue reemplazado por el término “nueva objetividad”, pero fue
tomado por la literatura para definir una nueva tendencia narrativa
hispanoamericana entre 1950 y 1970.
El
realismo mágico no es una expresión literaria mágica, su finalidad no es
suscitar emociones sino más bien expresarlas, y es por sobre todas las cosas,
una actitud frente a la realidad. La estrategia del escritor pasa por sugerir
un clima sobrenatural sin apartarse de la naturaleza, deformando para ello la percepción
de las cosas, los personajes y los acontecimientos reconocibles de la trama de
su trabajo.
Para
esta finalidad, el escritor se abstiene de emitir juicios lógicos, no destaca
las ambigüedades ni se detiene en análisis psicológicos de sus personajes, que,
además, jamás se desconciertan frente a los eventos sobrenaturales que viven.
En contraposición a las definiciones clásicas de lo que es la literatura
fantástica, el realismo mágico expresa una alteración milagrosa de la realidad,
en la que se evita inducir cualquier efecto de sobrecogimiento o terror frente
a los hechos sobrenaturales que se describen.
El
realismo mágico tiene sus raíces en la cultura latinoamericana, a partir de las
interpretaciones de los europeos en la etapa de la colonización del nuevo
continente.
Las
crónicas de esa época son ricas en el relato y descripción de cosas
absolutamente maravillosas, producto de la extrañeza que provocaba en los
exploradores, las cosas que veían en sus viajes. A partir de esta tradición de
la interpretación de la realidad del nuevo continente a través de ojos
europeos, se creó una visión sobrenatural de la realidad latinoamericana.
Prodigios que iban desde animales fantásticos hasta ciudades ocultas, pasando
por fuentes de la eterna juventud y árboles cuyos frutos eran capaces de
proveer todo lo que los hombres necesitaban para su subsistencia. La aparición
de un grupo de escritores latinoamericanos contemporáneos entre sí, que
cuestionaban esta visión, dio base a lo que posteriormente se conoció como
realismo mágico.
Durante
las décadas del '20 y del '30, muchos escritores y artistas latinoamericanos
viajaron a Europa para incorporarse al surrealismo, buscando los aspectos
sobrenaturales necesarios para crear una realidad basada en los sueños y el subconsciente.
A su regreso a Latinoamérica, percibieron que no era necesario buscar esa
realidad extraña en el viejo continente, que de hecho se encontraba en sus
propias culturas y países. Uno de los primeros escritores que transitó estos
temas, fue Alejo Carpentier.
Obviamente
la realidad latinoamericana es más amplia y variada que el marco propuesto por
Carpentier. Hay otras constantes que quedan opacadas, como las luchas por la
liberación y el deseo de alcanzar la plenitud. En “lo real maravilloso” se supera
en parte el carácter pintoresco del color local, pero los profundos y violentos
conflictos sociales quedan enmascarados. Sin embargo, esta particular forma de
expresión literaria puede ser interpretada desde otros puntos de vista, y
contrapuesta como el extrañamiento del mundo de los colonizados ante el avance
de la colonización, y podría afirmarse que se transforma en una particularísima
visión y descripción de los males propios del imperialismo en nuestras tierras.
El
concepto de lo maravilloso implica un sentido de sorpresa frente a fenómenos
inusuales, inesperados o improbables. Puede ocurrir como resultado deliberado
de la manipulación de la realidad, por la percepción del artista y por
intenciones sobrenaturales que provocan la presencia de algo diferente de lo
normal. Carpentier juega con esta categoría en diferentes direcciones, pero
sintetiza el realismo mágico en tres puntos: primero, como una literatura
maravillosa de origen europeo con referencias a eventos sobrenaturales;
segundo, la realidad maravillosa es más maravillosa que esa literatura y, por
lo tanto, cabe hablar de lo “maravilloso americano”; tercero, que lo “real
maravilloso” de América podrá trasladarse a la literatura solamente a condición
de que los escritores tengan fe en que esa América es maravillosamente real.
Más
que un género literario es una forma de escribir en la que se funden la
realidad con elementos fantásticos, mágicos y fabulosos, de modo que no son por
si mismos el elemento fundamental del argumento, si no una parte más del
entorno en el que el autor sitúa su obra. Esencialmente es una literatura de
contrastes, en la que la circunstancia mágica sirve de contrapunto a
situaciones cotidianas, (en Cien años de
soledad, de Gabriel García
Márquez, la ascensión a los cielos
de Remedios la Bella mientras dobla
las sábanas) como forma de concretar la pureza de un ideal (el caballero Agilulfo en El caballero inexistente,
de Italo Calvino) o simplemente como vehículo para cuestionar la realidad (la
reducción paulatina hacia la nada que sufren los protagonistas de La espuma de los días, de Boris Vian).
El
realismo mágico ha sido cultivado fundamentalmente por autores iberoamericanos
(Gabriel García Márquez, Miguel Ángel
Asturias, Carlos Fuentes), en menor medida por escritores europeos de
ámbito latino (Italo Calvino, Boris
Vian, Rafael Sánchez Ferlosio, Alvaro Cunqueiro) y con un impacto
prácticamente nulo fuera de este ámbito, circunstancia más que notable, puesto
que la mayor parte de la literatura puramente fantástica es de procedencia
anglosajona.
INTRODUCCIÓN A LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA
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