miércoles, 15 de octubre de 2014

LETRAS: DISCURSO PÚBLICO

LETRAS: LOS ALUMNOS DEBEN REALIZAR UN DISCURSO FÚNEBRE DIRIGIDO A MARIANELA Y REALIZADO POR PABLO.

TAMBIÉN AL DOCTOR TEODORO GOLFÍN, POR LOGROS OBTENIDOS COMO PERSONA Y EN EL ÁMBITO PROFESIONAL.

REALIZARLO EN WORD Y QUE OCUPE UNA HOJA TAMAÑO OFICIO CON FUENTE 12.

SUBIRLO CON SUS NOMBRES Y APELLIDOS EN COMENTARIOS.




domingo, 6 de abril de 2014

LITERATURA CONTEMPORÁNEA. GUÍA 1


 LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA I


         Pasado el Romanticismo, Realismo y Naturalismo de los siglos precedentes, el arte del siglo XX comienza a mostrar las contradicciones de las que hablábamos en la guía anterior, con el nacimiento de las vanguardias artísticas. Pero, además, el desarrollo de la técnica favoreció a la industria en la reproducción del arte. Se comenzaron a reproducir las pinturas de forma insolente y con precios al acceso de todos, sin importar si el que compraba valoraba o no el arte que adquiría. En el siglo XX el arte pierde el “AURA” (concepto aplicado al arte por Walter Benjamin, filósofo alemán), es decir, pierde su noción áurica, por la reproductividad técnica. El arte se vuelve masivo y público perdiendo su valor de única e irrepetible.
         El arte formaba parte de los grupos ilustrados de la sociedad. Hasta ese momento había dos tipos de entendidos en el arte; los que entienden de él, es decir, los críticos y los artistas que creen ser los únicos que entendían su propio arte. Pero en el siglo XX  aparece otro “entendido” en la materia, el que recibe la obra y recepciona el arte, es decir, el público; el hombre masa, lo llamará José Ortega y Gasset.
         El arte del siglo XX busca solucionar una tensión: el abismo que existe entre la obra de arte y la vida de los individuos concretos. Es por ello que la obra de arte contemporánea intenta acercarse lo más posible a la vida de estos de manera radical, rompiendo, revolucionariamente, con el arte de siglos anteriores.
         En el siglo XX irrumpen en el escenario artístico las vanguardias estéticas. Veamos sus principales características.

ELEMENTOS PRINCIPALES DE LAS VANGUARDIAS ARTISTICAS

·   Existe un agotamiento de las formas estéticas que llega a instalar un modo de expresión repetitivo.
·   Este agotamiento de las formas estéticas es correlativo a las formas de vida de una cultura; hay un agotamiento de las formas de vivir, la forma burguesa.
·   Noción de cambio.
·   Movimiento de avanzada, porvenir.
·   Ruptura de las tradiciones establecidas.
·   Son grandes expresiones humanas que se representan a través de expresiones artísticas (proyectos totalizadores)
·   Se agrupan en los ismos (cambio) y son movimientos que buscan instaurar una nueva tradición rompiendo con el pasado.
·   Los vanguardistas instauran la “tradición de la ruptura” según Octavio Paz.
·   La Época Contemporánea es  un tiempo en que se manifiestan sucesivas rupturas, donde cada movimiento pareciera que no tuviera que ver con el otro.
·   Estos movimientos se instalan en la cultura y en la sociedad, dejando huellas.
·   Los ismos intentan modificar el arte y la historia.
·   Ortega y Gasset (filósofo español) dice que estás vanguardias son “La deshumanización del arte”
·   Plantean una forma de vida y para ello estructuran un Programa Político en su arte.
·   Comienzan con un manifiesto; modelo influenciado por Karl Marx (Manifiesto Comunista)

         Aunque suene increíble, el precursor de las Vanguardias artísticas es el Romanticismo. El principio: ARTE POR EL ARTE es parte primordial de las nuevas tendencias estéticas. En este sentido, el arte de las vanguardias se justifica a sí mismo, no importando si el receptor la entendía o no. Tanto es así, que en un momento del arte Romántico se llegó al encierro o autosuficiencia de la palabra. Mundo interior tormentoso o atormentado. La palabra vale por sí sola y no necesita de un crítico que la explique, pues no se explica la obra de arte (lo único que vale es el mundo interior del poeta).

1. EL FUTURISMO

         Para estudiar los movimientos artísticos debemos preguntarnos por la estética que presentan. Qué es lo bello para el futurismo. El futurismo recoge aquello que se estaba instalando a través de las máquinas, la tecnología, lo científico, el movimiento, la rapidez, es decir, todo lo científico que cambie la historia. ¿Qué es lo bello para el futurismo? Debemos responde: las máquinas, la rapidez, lo violento. En palabras de su fundador, el italiano Marinetti “la patada y el combo”.

         Cabe señalar, que cada vanguardia artística comienza con un manifiesto que se publicaba en algún periódico. En el caso del Futurismo, su manifiesto  fue publicado en el diario “Le Figaro” en Italia,  el 20 de febrero de 1909.

Manifiesto Futurista. (estracto)

“1. Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.
  2. Los elementos esenciales de nuestra poesía serán el valor, la audacia y la rebeldía.
  3. Puesto que la literatura ha magnificado hasta ahora la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso, la bofetada y el puñetazo. (…)”
  4. ¡Somos el promontorio extremo de los siglos…! ¿A santo de qué mirar tras nosotros, cuando lo que necesitamos es echar abajo las puertas misteriosas de lo imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Vivimos ya en lo absoluto, puesto que ya hemos creado la velocidad omnipotente. 
5. Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el ademán destructor de los anarquistas, las bellas ideas que matan y el desprecio de la mujer. (…)
  Es en Italia donde lanzamos este manifiesto de violencia derrocadora e incendiaria, mediante el cual fundamos hoy el Futurismo, porque librar a Italia de su gangrena de profesores, arqueólogos, cicerones y anticuarios.
  Museos ¡cementerios…! Idénticos ciertamente en su siniestro codo con codo de cuerpos que se ignoran. Públicos dormitorios donde se duerme para siempre. Que se les haga una visita anual como se va a visitar a los muertos, una vez al año…¡podemos, desde luego, admitirlo…! Incluso que una vez al año se depositen flores a los pies de la Gioconda, ¡lo concebimos…! Pero que se vayan a pasear cotidianamente en los museos nuestras tristezas, nuestras frágiles valentías y nuestra inquietud ¡no lo consentimos…! ¿Es que os queréis envenenar? ¿Es que os queréis podrir?
¿Qué puede hallarse en un cuadro viejo sino es la penosa contorsión del artista en sus esfuerzos por romper las barreras infranqueables que se opusieron a su deseo de expresar enteramente sus sueños? Admirar un cuadro viejo es derramar nuestra sensibilidad en una urna funeraria, en vez de impulsarla hacia adelante mediante violentos chorros de creación y acción. ¿Es que queréis, así, malgastar vuestras mejores fuerzas en una inútil admiración del pasado de la cual salís forzosamente agotados, disminuidos y pisoteados? Para los moribundos, los inválidos y los prisioneros, bien está. Acaso sea un bálsamo para sus heridas el pasado admirable, toda vez que les está vedado el porvenir…Pero nosotros, los jóvenes, los fuertes, los Futuristas vivientes ¡no lo queremos! (…) ¡Arrojad, pues, al fuego los estantes de las bibliotecas! ¿Vuestras objeciones? ¡Basta! ¡Basta! ¡Las conozco! ¡No hay más que hablar!(…) ¡Erguidos en la cima del mundo, una vez más lanzamos nuestro desafío a las estrellas!
                                                                                                                               F.T. Marinetti
Le Figaro, 20 febrero 1909
 
 
 2. El DADAISMO

            El dadaísmo aparece en escena ya iniciada la primera guerra mundial. El dadá es la máxima expresión del sin sentido e irracionalidad. El mismo concepto “dada” no significa nada. Es la primera palabra que sale de la boca de un recién nacido. Es una palabra ingenua, pero primordial, necesaria absolutamente en el vocabulario humano. Para los dadaístas, dadá era la PRIMERA palabra del hombre, y como esta no tiene sentido, no tiene significado, el arte dadá debe pretende exaltar este sin sentido e irracionalidad, presentes en el ser humano desde la cuna. “El arte es un producto farmacéutico para imbéciles” decía Francis Picabia. Para ellos, no hay nada más original (originario) en el hombre que el sin sentido. En un análisis filosófico de este movimiento, podríamos decir que, se pretende la abolición significado. Se entiende el concepto “significado” o “sentido” como algo accesorio.  Así, las teorías, la historia, etc. todo lo estudiable se vuelve innecesario, pues lo fundamental ya lo tenemos: nuestra irracionalidad. Todo lo demás lo vamos aprendiendo con el tiempo, sin embargo, no pertenece a lo originario del hombre.

Manifiesto dadá (estracto)

“Dadá, por su parte, no quiere nada, nada, nada, hace algo para que el público diga  ¨ No entendemos nada, nada, nada.¨ Los dadaístas no son nada, nada, nada, y ciertamente no llegarán a nada, nada, nada.”

                                                                                         Francis Picabia; que no sabe nada, nada, nada.
                                                                                                                        Paris, marzo, 1920.

 
 


 Se debe tener presente que los rasgos de la literatura de Vanguardia son importante a la hora de relacionarlos con la Tradición Clásica Occidental. Sabemos de antemano que los vanguardistas son rupturitas, no solo con principios estéticos clásicos, sino también con los aspectos formales de escritura. Lo menos importante para ellos es ceñirse a los principios de escritura formal, pues estos principios son expresión de un falso sentimiento, una falsa originalidad. La expresión máxima debe hacerse desde el balbuceo irracional que es el único original.
            Los dadaístas hicieron una lista de Presidentes del movimiento. Veamos algunos nombres. Louis Aragon, Céline Arnauld, Jean Arp, André Breton, Marcel Duchamp, Paul Eluard, Max Ernst, Vicente Huidobro, Francesco Meriano, Francis Picabia, Philippie Soupault, Tristan Tzara, entre otros. Curiosos resulta el nombre de Huidobro, pues él no patentó su título de dadaísta, sin embargo, y como veremos a lo largo de esta guía de estudio, el afán por figurar dentro de los círculos de artistas europeos era una de sus preocupaciones más relevante.
            Ahora leamos un extracto  de la mirada  retrospectiva del movimiento en palabras de uno de los grandes de sus filas.

Jean Arp: Dadá

                Dadá quería destruir las supercherías razonables de los hombres y redescubrir el orden natural e irrazonable. Dadá quería reemplazar el sin sentido lógico de los hombres de hoy por el sin sentido ilógico. Por ello golpeábamos el bombo dadaísta y trompeábamos las olas del disparate.
                                                                                                              Catálogo de la retrospectiva    Arp
                                                                                                              Paris, Museo Nacional de Arte Moderno, febrero-abril 1962
 
 
  Si revisamos las listas de los integrantes de las vanguardias artísticas, nos encontraremos la sorpresa que dentro de ellas se manejan los mismos escritores y pintores fundamentalmente. Sus listas no varían en forma relevante. Cuando finaliza un movimiento, los artistas lo dejan y pasan a otro. Ejemplo de ello fue la rebelión de André Breton.
            André Bretón era un médico de profesión que se interesó por los cerebros de los muertos en la guerra. Se relata que Breton iba a los campos de batalla a revisar los cerebros de los militares muertos para fines de estudio académico. Sin embargo, André busca algo más que problemas físico-patológicos. Bretón, luego de estudiar a fondo teorías como la del inconsciente de Freud, tiene una poderosa conversión a un tipo de arte que transformará la vida del siglo XX, hablamos del Surrealismo, que sería la vanguardia que durará más tiempo en la historia del arte contemporáneo.

            Breton, como leímos anteriormente, pertenecía a las filas del dadaísmo, sin embargo, solo después de su conversión política al partido comunista, fue cuando cambió su perspectiva del arte. El mundo necesitaba una postura clara frente a los problemas sociales y dadá no podía darles respuesta, pues, como ya hemos visto, dadá era la exaltación del absurdo. Breton decide entonces, publicar un texto dirigido a todos los artistas del movimiento, llamado “Dejadlo todo” (1922)


Dejadlo Todo

En nuestros días se hace un pensamiento de la precipitación de toda cosa en su contraria, y de ambas en una sola categoría, conciliables esta con el término inicial y así sucesivamente hasta que el espíritu llegue a la idea absoluta, conciliación de todas las oposiciones y unidad de todas las categorías. Si “Dadá” hubiera sido esto. (…) La prueba está en que hoy, cuando su gran astucia consiste en hacerse pasar por un circulo vicioso –“Un día se sabrá que antes de Dadá, después de Dadá, sin Dadá, hacia Dadá, contra Dadá, y pese a Dadá, siempre es Dadá”-. sin advertir que por ello mismo se priva de toda virtud y toda eficacia, se sorprende de ya no contar más que con pobres diablos que, retirados a su poesía, se conmueven burguesamente al recordar sus viejas fechorías. Hace tiempo que el riesgo está en otra parte. (…)
                El dadaísmo, como tantas otras cosas, no ha sido para algunos sino un modo de sentarse. Lo que no digo más alto es que no puede haber idea absoluta. (…) Las ideas no son buenas ni malas, son. (…) No puedo aseguraros sino que me río de todo eso y repetiros:
Dejadlo todo.
Dejad a Dadá.
Dejad a vuestras mujeres, dejad a vuestra amante.
Dejad vuestras esperanzas y vuestros temores.
Sembrad vuestros hijos en el rincón de un bosque.
Dejad la presa por la sombra.
Dejad si es necesaria una vida holgada, lo que se os da por una situación de porvenir.
Partid por los caminos.
 
 





 3. SURREALISMO

Tzara llevó a Francia el movimiento dadaísta al que se acogieron Louis Aragon, Philippe Soupault, André Breton a la cabeza. En la revista Litterature que Breton había fundado en 1919 se dio cabida al dadaísmo hasta que por algunos desacuerdos en 1922, y en vísperas del “Congreso para la determinación de las directrices de la defensa del espíritu moderno”, la relación entre los dos hizo crisis para quedar finalmente divididos en dos bandos: Eluard, Ribemont y Tzara, por una parte y Breton por otra, quien inició la publicación de su primer manifiesto del surrealismo. Esta ruptura no fue por mucho tiempo. Tzara estaba dispuesto a poner el arte al servicio de una revolución y después de disuelto el dadaísmo no tuvo inconveniente en sumarse a las filas del surrealismo bretoniano. Por un lado, Breton preparaba su segundo manifiesto del surrealismo. Pero la historia surrealista  no puede ser continuada sin antes definirla.

Características

            Partió como postura de reflexión del hombre frente a la vida, ante la cual había perdido la fe; pero perder la fe ante la vida no significaba dejar de existir con ellas a cuestas, y al ser ésta una evidente realidad “una imperiosa necesidad práctica”, al hombre no le quedaba más que someterse a ella, no habiendo otra escapatoria de libertad, más que la libertad del espíritu. Y de acuerdo a esta premisa, el espíritu del hombre podía ser liberado a través de su subconsciente.
            No debe olvidarse que Breton coexistía con Freud (con el que apareció en una entrevista al lado de un artículo de Tzara en la segunda etapa de su revista Litterature), y el descubrimiento del psicoanálisis freudiano tuvo gran influencia no solo en el área científica, sino en toda la revelación que tenía de sí mismo. Entonces, es comprensible la afirmación que el mismo Breton hizo en su manifiesto en el punto número 2: “El Surrealismo es un medio de liberación total del espíritu, y no es una forma poética, es un grito del espíritu que se vuelve a sí mismo decidido a pulverizar desesperadamente sus trabas”


4.      EXISTENCIALISMO

Con las propias palabras de Jean Paul Sartre: “El existencialismo ateo que yo represento (...) declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Solo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla.
            El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea que lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es”.

  1. REALISMO MÁGICO

El realismo mágico es la respuesta latinoamericana a la literatura fantástica de mediados del siglo XX. Entre sus principales exponentes están Gabriel García Márquez de Colombia y Alejo Carpentier de Cuba. El realismo mágico se puede definir como la preocupación estilística y el interés en mostrar lo común y cotidiano como algo irreal o extraño. En este movimiento, el tiempo existe en una especie de fluidez intemporal, y lo irreal acaece como parte de la realidad. El escritor se enfrenta a la realidad y trata de desentrañarla, de descubrir lo que hay de misterioso en las cosas cotidianas, la vida y las acciones humanas.
            Nacido a partir de la segunda mitad del siglo XX, el realismo mágico es ecléctico en su esencia, fundiendo la realidad narrativa con elementos fantásticos y maravillosos, exagerando la discordancia. La realidad 'veraz', tal cual la podemos conocer de nuestra vida cotidiana, se ve quebrada abruptamente por elementos fantásticos que se mezclan en un contexto donde son parte de esa realidad, colocando a los personajes en un contexto que conjuga realidad y fantasía y les devuelve un mundo cotidiano, que es aceptado como normal.
            El realismo mágico refleja a través de su fantasía toda una serie de supersticiones, creencias populares y religiosas que son propias del sentir latinoamericano. Pese a encontrarse en algunos novelistas europeos, este género es propio de la literatura de América Latina, prosperando durante la década del sesenta y parte del setenta y provocando lo que se denominó el boom de la novela latinoamericana; conviviendo con una etapa histórica donde las dictaduras confrontaban con una cultura que buscaba apartarse del autoritarismo y exiliarse de la persecución. Durante esos años, Carlos Fuentes, Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y otros, lograron el reconocimiento de la crítica y el público cultivando un género que describe la vida y la historia de todo un pueblo.
            El término Realismo Mágico no es originario de la literatura, y fue acuñado hacia 1925 por el crítico alemán Franz Roh, quien lo utilizó para describir a un grupo de pintores post-expresionistas. Posteriormente, en el ámbito de las artes plásticas, fue reemplazado por el término “nueva objetividad”, pero fue tomado por la literatura para definir una nueva tendencia narrativa hispanoamericana entre 1950 y 1970.
            El realismo mágico no es una expresión literaria mágica, su finalidad no es suscitar emociones sino más bien expresarlas, y es por sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad. La estrategia del escritor pasa por sugerir un clima sobrenatural sin apartarse de la naturaleza, deformando para ello la percepción de las cosas, los personajes y los acontecimientos reconocibles de la trama de su trabajo.
            Para esta finalidad, el escritor se abstiene de emitir juicios lógicos, no destaca las ambigüedades ni se detiene en análisis psicológicos de sus personajes, que, además, jamás se desconciertan frente a los eventos sobrenaturales que viven. En contraposición a las definiciones clásicas de lo que es la literatura fantástica, el realismo mágico expresa una alteración milagrosa de la realidad, en la que se evita inducir cualquier efecto de sobrecogimiento o terror frente a los hechos sobrenaturales que se describen.
            El realismo mágico tiene sus raíces en la cultura latinoamericana, a partir de las interpretaciones de los europeos en la etapa de la colonización del nuevo continente.
            Las crónicas de esa época son ricas en el relato y descripción de cosas absolutamente maravillosas, producto de la extrañeza que provocaba en los exploradores, las cosas que veían en sus viajes. A partir de esta tradición de la interpretación de la realidad del nuevo continente a través de ojos europeos, se creó una visión sobrenatural de la realidad latinoamericana. Prodigios que iban desde animales fantásticos hasta ciudades ocultas, pasando por fuentes de la eterna juventud y árboles cuyos frutos eran capaces de proveer todo lo que los hombres necesitaban para su subsistencia. La aparición de un grupo de escritores latinoamericanos contemporáneos entre sí, que cuestionaban esta visión, dio base a lo que posteriormente se conoció como realismo mágico.
            Durante las décadas del '20 y del '30, muchos escritores y artistas latinoamericanos viajaron a Europa para incorporarse al surrealismo, buscando los aspectos sobrenaturales necesarios para crear una realidad basada en los sueños y el subconsciente. A su regreso a Latinoamérica, percibieron que no era necesario buscar esa realidad extraña en el viejo continente, que de hecho se encontraba en sus propias culturas y países. Uno de los primeros escritores que transitó estos temas, fue Alejo Carpentier.
            Obviamente la realidad latinoamericana es más amplia y variada que el marco propuesto por Carpentier. Hay otras constantes que quedan opacadas, como las luchas por la liberación y el deseo de alcanzar la plenitud. En “lo real maravilloso” se supera en parte el carácter pintoresco del color local, pero los profundos y violentos conflictos sociales quedan enmascarados. Sin embargo, esta particular forma de expresión literaria puede ser interpretada desde otros puntos de vista, y contrapuesta como el extrañamiento del mundo de los colonizados ante el avance de la colonización, y podría afirmarse que se transforma en una particularísima visión y descripción de los males propios del imperialismo en nuestras tierras.
            El concepto de lo maravilloso implica un sentido de sorpresa frente a fenómenos inusuales, inesperados o improbables. Puede ocurrir como resultado deliberado de la manipulación de la realidad, por la percepción del artista y por intenciones sobrenaturales que provocan la presencia de algo diferente de lo normal. Carpentier juega con esta categoría en diferentes direcciones, pero sintetiza el realismo mágico en tres puntos: primero, como una literatura maravillosa de origen europeo con referencias a eventos sobrenaturales; segundo, la realidad maravillosa es más maravillosa que esa literatura y, por lo tanto, cabe hablar de lo “maravilloso americano”; tercero, que lo “real maravilloso” de América podrá trasladarse a la literatura solamente a condición de que los escritores tengan fe en que esa América es maravillosamente real.
            Más que un género literario es una forma de escribir en la que se funden la realidad con elementos fantásticos, mágicos y fabulosos, de modo que no son por si mismos el elemento fundamental del argumento, si no una parte más del entorno en el que el autor sitúa su obra. Esencialmente es una literatura de contrastes, en la que la circunstancia mágica sirve de contrapunto a situaciones cotidianas, (en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, la ascensión a los cielos de Remedios la Bella mientras dobla las sábanas) como forma de concretar la pureza de un ideal (el caballero Agilulfo en El caballero inexistente, de Italo Calvino) o simplemente como vehículo para cuestionar la realidad (la reducción paulatina hacia la nada que sufren los protagonistas de La espuma de los días, de Boris Vian).
            El realismo mágico ha sido cultivado fundamentalmente por autores iberoamericanos (Gabriel García Márquez, Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes), en menor medida por escritores europeos de ámbito latino (Italo Calvino, Boris Vian, Rafael Sánchez Ferlosio, Alvaro Cunqueiro) y con un impacto prácticamente nulo fuera de este ámbito, circunstancia más que notable, puesto que la mayor parte de la literatura puramente fantástica es de procedencia anglosajona.
                          

INTRODUCCIÓN A LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA

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